Rosas negras (2) {Definitivo}
[...]
Me dio una punzada en el pecho. ¡El agua...roja! ¡Estaba roja! Miré con angustia hacia los lados sin saber cómo reaccionar.
-¿Pero qué..?
Mis manos, mi ropa, mis pies... Todo estaba con gotas que teñían de rojo a su antojo. Estaba muy nerviosa y me costaba actuar con cordura.
Rápidamente, cogí el jarrón para vaciarlo y llenarlo de agua de nuevo, esperando que no volviera a suceder lo ocurrido.
Para mi sorpresa, esta vez el agua permaneció intacta después de meter la flor. O eso creía... Pasado un rato, mientras limpiaba aquel líquido derramado, dirigí mi mirada hacia el jarrón, donde ya no quedaba ni una mísera gota de agua. Parecía como si hubiesen pasado los años sin que nadie volviese a llenar el jarrón. Los pétalos secos, aunque color carbón opaco. Parecía que se caerían en cuestión de segundos. Entonces, ocurrió.
Por la parte por la que la flor había sido cortada comenzó a salir un líquido negro espeso, de textura parecida a la del aceite. Aunque es tan difícil de describir... Se deslizaba por la encimera de la cocina hasta llegar al suelo.
Perseguía mis pisadas y se extendía por cualquier lugar, quedando todo negro mate a su paso. Inevitablemente me alcanzó. En ese instante sentí cómo un frío seco comenzaba a apoderarse de mi cuerpo, recorriéndolo de arriba a abajo lentamente. Poco a poco comencé a sentir náuseas. Luego, sueño. Después frío.
Tras unos minutos sin reaccionar y experimentando toda clase de sensaciones, mi vista se empezó a apagar. Puedo recordar el reflejo de mi rostro exhausto en el cristal de la jarra...
Caí al suelo.
Era el momento en el que quedé inmóvil totalmente, con la mirada perdida hacia un horizonte que no podía ver y con lágrimas congeladas que no podían caer de mis ojos.
Pasó un minuto. Y otro. Y otro más.
Así pasaron los minutos hasta contar el tiempo de una o dos horas. Tenía la esperanza de que fuera la hora de amanecer y que mis ojos sintieran al menos el resplandor del sol.
Pero nada. Seguramente aún quedaban algunas horas más para que esto sucediera.
De repente, mi cuerpo sintió un escalofrío y luego un hormigueo que subía y subía hasta centrarse en la cabeza. Pasaron por mi mente varios cientos de imágenes de mi vida completa, incluyendo así los momentos más recónditos que creía olvidados.
No me daba cuenta de lo que me estaba ocurriendo. No era consciente de que cada imagen que sobrevolaba mi pensamiento en esos instantes, estaba siendo borrada y olvidada.
Uno a uno desfilaron en silencio ante mí esos momentos.
Difícilmente los volvería a recordar.
Más tarde, silencio.
[...]




Comentarios sobre Rosas negras (2) {Definitivo}
.... me gusta asi que tendré que pasar a leer la 1era parte...