El puente (Los comienzos de Irene en el mundo de Elena)
Caen…-Decía ella-Caen…-Dijo de nuevo mientras paseaba su dedo índice por el pasamano del puente mirando una hoja que caía hasta llegar al agua del río. Alzó su mirada, viendo así un cielo azul estrellado con una luna que no estaba nueva. Aún le faltaba un poco para estarlo. Se saltó la valla del puente y se sentó en el suelo de éste, donde sus pies podían tocar las aguas tranquilas de por allí. De vez en cuando salía un pájaro de su escondite y volaba libre, muy alto, llegando hasta donde se le antojara.-Yo también quiero volar como tú-Dijo entre suspiros a un pajarillo que volaba en la oscuridad.
La noche estaba muy avanzada cuando pudo escuchar unos pasos procedentes del espeso bosque al otro lado del puente. Al principio no se sobresaltó, pero conforme se daba cuenta de que los pasos estaban cada vez más cercanos se encontraba más inquieta. Cuando se pudo dar cuenta, el sonido que producían los sospechosos pasos había cesado, y ella volvía a disfrutar de su soledad.
Cuando ya estaba lo suficientemente confiada y segura de que ya no había por qué preocuparse ocurrió algo inesperado.
- ¿Qué te inquieta?–Dijo una niña de unos 8 ó 9 años de edad. Iba con un vestido algo rasgado de seda blanco. Su pelo era rubio y muy liso y su piel era inapreciablemente pálida, aunque era difícil darse cuenta ya que estaba un tanto sucia, llena de tierra.
-¿Te gusta mi puente?- dijo sonriente- Lo construyó mi papá.-Anunció con orgullo.
-S-sí. Vengo aquí muy a menudo. ¿Cómo te llamas pequeña?- dijo la joven de pelo ondulado con mucho interés.
-Jijiji-Rió inocentemente- ¡Aquí los nombres no importan!
Sorprendida por la respuesta de aquella chiquilla, formuló una nueva pregunta
-¿Qué fue de tu papá?- Preguntó sin dudarlo
- Mi papi cumplió lo que me contó. ¡Cumplió su promesa!
-¿Qué promesa? Cuéntame pequeñina…
- Mi papá me prometió-comenzó a contar la niña- que conseguiría volar a la Luna. Verás…: Él la miraba noche tras noche diciendo que algún día conseguiría llegar allí. Era su mayor sueño; me contaba que cuando llegabas a ella caías en un profundo sueño del que no volvías a despertar, donde te sitúas en tu sitio preferido del cielo, donde podías ser libre sin ataduras…-relató la chica de corta edad a la vez que miraba y señalaba con la mano una estrella más brillante que ninguna- Allí está mi papá, en aquella estrella-.
La joven de mayor edad estaba quieta, como esperando que le contara más. Ella también quería conseguirlo. Pero, ¿Cómo?- Mi papá también me dijo que antes de irse debía hacer algo que siempre había querido hacer. Aunque nunca supe qué era, sé que lo hizo porque si no, no podría irse a cumplir su sueño.-Añadió la pequeña.
- ¿Y qué fue de tu papá…?
-Murió- Contesto la niña dulcemente. Se fue tarareando una canción hacia el bosque del que había salido.-
La joven mujer estaba ensimismada. Su mayor sueño… Quería cumplirlo.- ¡Ya lo entiendo!- Dijo eufóricamente. Seguidamente se quitó un viejo collar que se encontró, lo envolvió con hojas y lo dejó en medio del puente. Luego se sentó donde había permanecido toda la noche, en el puente. Y desapareció.



