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Vuelvo a este blog! Al final me voy a quedar con este...es mas sencillo y cumple los poco que necesito. Así que..Poco a poco iré actualizando las cosas.
Por cierto, "Octubre 6" Está modificado.
Venga, Saludos!
Vuelvo a este blog! Al final me voy a quedar con este...es mas sencillo y cumple los poco que necesito. Así que..Poco a poco iré actualizando las cosas.
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Caen…-Decía ella-Caen…-Dijo de nuevo mientras paseaba su dedo índice por el pasamano del puente mirando una hoja que caía hasta llegar al agua del río. Alzó su mirada, viendo así un cielo azul estrellado con una luna que no estaba nueva. Aún le faltaba un poco para estarlo. Se saltó la valla del puente y se sentó en el suelo de éste, donde sus pies podían tocar las aguas tranquilas de por allí. De vez en cuando salía un pájaro de su escondite y volaba libre, muy alto, llegando hasta donde se le antojara.-Yo también quiero volar como tú-Dijo entre suspiros a un pajarillo que volaba en la oscuridad.
La noche estaba muy avanzada cuando pudo escuchar unos pasos procedentes del espeso bosque al otro lado del puente. Al principio no se sobresaltó, pero conforme se daba cuenta de que los pasos estaban cada vez más cercanos se encontraba más inquieta. Cuando se pudo dar cuenta, el sonido que producían los sospechosos pasos había cesado, y ella volvía a disfrutar de su soledad.
Cuando ya estaba lo suficientemente confiada y segura de que ya no había por qué preocuparse ocurrió algo inesperado.
- ¿Qué te inquieta?–Dijo una niña de unos 8 ó 9 años de edad. Iba con un vestido algo rasgado de seda blanco. Su pelo era rubio y muy liso y su piel era inapreciablemente pálida, aunque era difícil darse cuenta ya que estaba un tanto sucia, llena de tierra.
-¿Te gusta mi puente?- dijo sonriente- Lo construyó mi papá.-Anunció con orgullo.
-S-sí. Vengo aquí muy a menudo. ¿Cómo te llamas pequeña?- dijo la joven de pelo ondulado con mucho interés.
-Jijiji-Rió inocentemente- ¡Aquí los nombres no importan!
Sorprendida por la respuesta de aquella chiquilla, formuló una nueva pregunta
-¿Qué fue de tu papá?- Preguntó sin dudarlo
- Mi papi cumplió lo que me contó. ¡Cumplió su promesa!
-¿Qué promesa? Cuéntame pequeñina…
- Mi papá me prometió-comenzó a contar la niña- que conseguiría volar a la Luna. Verás…: Él la miraba noche tras noche diciendo que algún día conseguiría llegar allí. Era su mayor sueño; me contaba que cuando llegabas a ella caías en un profundo sueño del que no volvías a despertar, donde te sitúas en tu sitio preferido del cielo, donde podías ser libre sin ataduras…-relató la chica de corta edad a la vez que miraba y señalaba con la mano una estrella más brillante que ninguna- Allí está mi papá, en aquella estrella-.
La joven de mayor edad estaba quieta, como esperando que le contara más. Ella también quería conseguirlo. Pero, ¿Cómo?- Mi papá también me dijo que antes de irse debía hacer algo que siempre había querido hacer. Aunque nunca supe qué era, sé que lo hizo porque si no, no podría irse a cumplir su sueño.-Añadió la pequeña.
- ¿Y qué fue de tu papá…?
-Murió- Contesto la niña dulcemente. Se fue tarareando una canción hacia el bosque del que había salido.-
La joven mujer estaba ensimismada. Su mayor sueño… Quería cumplirlo.- ¡Ya lo entiendo!- Dijo eufóricamente. Seguidamente se quitó un viejo collar que se encontró, lo envolvió con hojas y lo dejó en medio del puente. Luego se sentó donde había permanecido toda la noche, en el puente. Y desapareció.
Amaneció el día con una mañana helada. Cuando desperté tenía mucho frío y me costó un poco reaccionar a mi pregunta: ¿Donde estoy? Me di cuenta de que estaba en la acogedora cama de Harry, tapada hasta la nariz con una manta de lana y con más hambre de lo normal después de levantarme. - ¡Pues claro. Ya pensé que no despertarías nunca!
- ¿Harry?-Pregunté
- Harry, ¿estás ahí?-Volví a preguntar.
Nadie contestó. Me pareció raro, muy raro. Pero en fin, decidí permanecer en aquella habitación.
Me levanté y aprovechando el cristal de la ventana, me peiné un poquito y me puse algo más decente. Escuché el ruido de las llaves cuando se abre una puerta, y era el dueño del apartamento. Entro sigiloso, sin hacer ningún ruido y no entró en la habitación. Nuevamente me pareció extraño y fui tras él y averiguar qué pasaba.
- ¿Harry? -Dije por tercera vez.
- ¡Hola Susam! ¡Estaba preocupado! ¿estás bien?¿tienes hambre?¿quieres algo? -Dijo contento pero con algo de preocupación.
- Ehm...Sí, estoy muy bien; También tengo hambre y quiero algo que llene el estómago. ¡Que lo tengo como si llevara días sin comer!
- ¿? -Puse cara extrañada- ¿Cuanto tiempo llevo dormida...?
- ¡Uno de Enero! Dos semanas dormida...¿seguro?-Me pregunté a mí misma- ¡Que bien he dormido! ¡Jajaja!-Estaba muy contenta y deseaba salir a la calle cuanto antes.
- Anda toma...- dijo con tono preocupado trayendo un plato con huevos y bacon- Come antes de salir. Y yo, sin rechistar me senté en la mesa para comer. Mientras tanto Harry me contó lo que había hecho en estas dos semanas, que había nevado, que qué hacia yo allí... Me preguntó algunas cosas como si me quedaría mucho tiempo, o si me encontraba bien de salud. Él, callado, esperaba mi respuesta. Yo lo miraba indecisa y no sabía qué hacer.
-Espera…-Dijo con voz dulce.
Me vendó los ojos con un pañuelo de seda negro, precioso y con un tacto que, a mí, me recordaba a unos dulces que me daba mi abuela sabor a limón cuando yo era muy niña.
-No te preocupes, puedes confiar en mí…-Aclaró con voz algo ausente que inspiraba confianza y tranquilidad.
Después de éstas palabras me cogió la mano y tiró de ella para hacerme andar. Me llevó con sumo cuidado por las calles explicándome que sus amigos sólo se habían hecho una apuesta para ver quién me caía mejor para después tener una cita conmigo. Yo me sentía alagada, pero en fin, no le di mucha importancia. Nos echamos unas risas y pasamos un rato muy agradable. ¡Pero aún no me había quitado la venda!
-Anda, quítame la venda, Harry. Me gusta observar las calles por las que camino-Le dije con cariño.
-Aún no hemos llegado. Ya verás cómo te gusta-dijo animado
Continuamos andando un buen rato; subimos cuestas, escalones, ¡incluso pierdas! Ya estaba algo cansada cuando dijo:
-¡Ya esta! Para la información la señorita, son las 11.30 de la noche, estamos a elevada altura y…-Me destapó los ojos-La luna está en cuarto creciente.-.
¡No me lo esperaba! La verdad es que me quedé quieta antes esa Luna que sólo mostraba una parte de su silueta. Estaba preciosa, iluminaba incluso más que una Luna llena y su color era blanco. Además de la Luna, se podía apreciar un cielo azul muy oscuro con miles de estrellas que la acompañaban. Estuve hasta el amanecer mirando ese cielo que sólo en sueños había visto y que en muchos de mis dibujos aparecía. Sin darme cuenta no me fijé en que Harry ya se había ido. Di vueltas para encontrarlo pero nada. Además yo estaba ya muy cansada y deseaba coger la cama cuanto antes.
Cuando llegué me puse mi pijama y sin cenar, me acosté. Caí en un profundo sueño donde lo único que soñaba era que me veía dormida.
Al despertarme al día siguiente, me pasó lo que muchos días:
-¡Llego tarde!-Dije bien alto-¡¡¡¡llego tarde llego tarde llego tarde!!!!-dije repetidas veces en voz alta.-¡Ahhhhh!!!¡En 5 minutos tengo clase!
Me vestí a una velocidad increíble, y corriendo me fui a clase. Claro que, estaba tan cansada que no me di cuenta… no me di cuenta hasta que vi el cartel en la entrada al edificio de Bellas Artes:
<CERRADO, PRÓXIMA APERTURA: 7 DE ENERO>
No hice nada. Ni grité, ni dije habladurías, ni me enfadé conmigo misma… Nada. Simplemente me dirigía a mi casa completamente dormida. Pero, a medio camino, cuando ya estaba al fin algo más despierta cambié de idea. Ir a casa de Harry. Seguí por las calles que dirigían a su casa, crucé el río por el puente de mayor tamaño, que era el que estaba más cercano a su hogar. Pasé por una pastelería recién abierta y, ¿Por qué no?, me compré un pastelito de merengue que tanto me gustaban. ¡Así me quitaba esa hambre que torturaba mi estómago! Al poco rato llegué a su casa, y como era normal estaba cerrada mientras él dormía en su habitación. Entré en su pequeño jardincito para que al subirme en el tejado, los vecinos me vieran lo menos posible. Así llegué a su ventana, y con ello, a su habitación. Como estaba cansada después de haberme levantado 4 horas antes de lo que me hubiera gustado, me tumbé en su cama al lado de él y me tapé para quitarme el frío. -¡Esto va de casa en casa!- pensé al recordar la última vez que Harry entró en mi casa. Dejé salir de mi boca unas risitas tontas y luego, me dormí sabiendo que estaría bien en aquella casa.
El sudor frío invadía mi cuerpo. Conseguí mover un pie, y mis manos habían pasado de estar paralizadas a templar. ¿Qué debía hacer? Quizá mostrar mi identidad fuese lo más indicado, pero podrían pasar muchas cosas después de que revelara qué soy. El susurro del aire, las gotas de la recién acabada lluvia, las hojas cayéndose por la estación otoñal… Todo estaba en orden. Y yo debía estarlo. Sólo se me ocurrió una cosa.
-Dime qué quieres de mí.-Dije seriamente.
-Nada.-Anunció cambiando el sentido de su mirada hacia el cielo.
Le miré fijamente a los ojos, había conseguido que mi grado de seriedad aumentara aún más.
-No me puedes decir que nada cuando me has citado aquí para hablar conmigo.
-Está bien. Verás...: Te seguí anoche. Aunque me fui por otro camino, después volví y te vi a lo lejos. Tenía mucha curiosidad por saber donde vivías porque me habías parecido muy interesante de conocer, además…-miró hacia abajo como avergonzado-Mis amigos llevan fijándose en ti desde hace tiempo. Desde que llegaste al edificio de Bellas Artes. Al igual que yo, te ven…-Volvió a cambiar su mirada. Esta vez, a mis ojos firmemente-interesante, extraña. Y todos teníamos ansias de conocerte. Y yo tuve la oportunidad de hacerlo, ¡tú me querías conocer! Así que te seguí para acercarme otro día y hablar contigo. Entonces te vi hablando con la Luna y supe qué eras. Te puedo asegurar que no se lo diré a nadie. ¡Soy una de las personas que creen en seres como tu!-.
Llegó el momento. Si callaba le daba la razón; y si hablaba…
-Crees en seres como yo.
-Sí.
-¿Seres?-era el momento de mentir. -¡Si no creo en ningún dios! ¿Cómo quieres que crea en seres?
-Creo que no me has entendido. Estos seres, tú, no es que no sean humanos sino que durante su vida van observando su alrededor y se proponen conocer a alguien en concreto. Además poseen gracias a la vida que han pasado unas cualidades algo más desarrolladas que el resto de humanos. –Explicó con admirable firmeza- Dichos seres suelen mirar a la Luna, hablarle. Y como es normal, no obtienen una respuesta per…
-Pero ella les tranquiliza y consiguen aliviar su intranquilidad.-le corté yo. -¿Es eso?
-¡Claro! ¡Al fin lo reconoces!-Se alegró tanto que se puso en pie.-Por un momento lo dije para admitirlo, pero se me ocurrió al instante una idea:
-No. Son leyendas…cosas que se escuchan por las calles. También por ancianos soñadores o viejos libros.-No pude evitar un suspiro de alivio-
-Ya… Pues nada más que hablar, entonces.-Dio un paso hacia atrás, se volvió, y se fue insatisfecho.
Con gran sentimiento de alivio me quedé en el banco, viendo cómo se alejaba y muy satisfecha de lo que había dicho, aunque sabiendo a ciencia cierta que Harry insistiría.
En las siguientes semanas la caída de las hojas de los árboles estaba llegando a su fin y dejaba paso a un frío y seco invierno. Las calles estaban aún más solitarias que en otoño y las vacaciones de navidad estaban próximas. Los días eran completamente rutinarios: Me levantaba a las 7 de la mañana, a las 8 empezaban las clases y según el día finalizaban a una hora. El camino lo hacía en bicicleta y a la vuelta compraba en el súper para hacerme la comida. Estudiaba no más que lo necesario y mi tiempo libre lo dedicaba al dibujo u otras aficiones mías. Algunos días los dedicaba a seguir a Harry y verlo con sus amigos, que se fijaban en chicas monumentales de revistas como adolescentes. De vez en cuando cruzábamos las miradas Harry y yo en las salidas de nuestras facultades (que estaban en frente) mientras los amigos se reían con una admiración que pretendían ocultar. A diferencia de todos, yo no quedaba con nadie. Mi chico desapareció el invierno pasado y no estaba en condiciones de quedar con nadie. Alguna vez que otra me encontraba con algún familiar, que ni se dignaban a mirarme porque creían que el motivo de su desaparición fue porque después de tener un enfado se marchó de viaje unos días en barco. Durante su vuelta…desapareció. En fin, dejemos de hablar de él que no viene mucho al caso. También me daba paseos por las noches y llegaba tarde a casa. Claro que, al día siguiente, estaba cansada. Pero mis ganas de vivir y de pasar otro día más eran más fuertes que dicho cansancio y me ayudaban a estar con los ojos bien abiertos con una sonrisa en la cara. Llegó Diciembre y con él, mis deseadas vacaciones. Decidí irme al Centro Comercial para celebrarlo y allí estaban los amigos de Harry, y al parecer, sin él. Pasé al lado de ellos y me llamaron:
-¡Ven, anda! ¡Siéntate con nosotros!- Dijo uno muy animado.
Como hacía mucho que no quedaba con nadie, me acerqué y me senté con ellos muy extrañada por su proposición. Aunque pronto me di cuenta de lo que querían:
-¡Nos ha dicho Harry que te conoce! ¿Cómo es que una chica como tú se fija en él sin pasarse antes a conocernos a nosotros?-Dijo uno medio borracho
-Pues verás, Javi-le quité la botella de cerveza de la mano- Porque él vale mucho más como persona que tú. Y como parece que lo único que os importa es el físico, te diré que es mucho más atractivo que tú-le dije en tono vacilante pero sincero- ¿Algo más? ¿Alguna duda más?-.
Todos callaron boquiabiertos por mi respuesta, como si no hubieran entendido ni una palabra de lo que había dicho. Me levanté, y cuando ya me había girado para irme, alguien conocido me cogió la mano. Como otras veces, volvía a ser Harry.
Nadie sabía quién era yo en realidad. Nadie sabía que yo...no era exactamente humana. Que poseía una serie de facultades y una finalidad. Y éstas anteriores no me venían de nacimiento...Ya me explicaré mejor.
Sus palabras daban vueltas por mi cabeza, estaba bloqueada. ¡Debía reaccionar!¡Tenía que decir algo!
-V..vale. Quédate si quieres-dije extremadamente dudosa.-Pero...¿ tu casa?¿tu familia?-dije ya más convencida. Debía fingir no saber nada de él.
-No tengo familia. Mi madre murió y mi padre desapareció para siempre. Creí que ya lo sabías- Anunció astutamente.
Yo sabía que se traía algo entre manos, pero no alcanzaba a ver que sabía qué era yo.
No dije nada. Los continuos silencios nos perseguían en nuestras conversaciones.¿Qué sabía de mí?¿por qué lo sabría? No descarté que creyera en seres como yo, pero me costaba mucho no descartarlo. La gente no tenía magia en la que creer por modas, por querer crecer. Me incorporé algo mareada, y en pocos segundos, volví a la normalidad. Mi momento de suspensión en mis pensamientos finalizó, y con ello una respuesta salió a la luz:
-¿Qué pretendes Harry?-dije cortante- Entras en mi casa, me pides quedarte... Y ni tan siquiera me conoces.
Sin dejarme terminar de hablar, y sin levantar la mirada del suelo, dijo aún más cortante que yo:
-¿Seguro? No estés segura ni de dónde pisas. No me quedaré contigo. Pero me gustaría verte y que hablemos. Y esta vez será más provechosa nuestra charla, créeme-Se levantó y se dirigió a la puerta. Y antes de cerrarla del todo-Mañana, a las 12 de la noche en la plaza donde fue nuestro último encuentro-y cerró.
Subí al tejado de mi casa por la ventana y me senté sobre las tejas. Lo ví alejarse a paso tranquilo con las manos en los bolsillos. Quería seguirlo, pero pensé que mejor sería esperar a mañana. Y así fue. Pasó la noche y con ella el día siguiente como la rutina mandaba.
Las diez pm. Lista. Volví a salir como la noche anterior, pero no llovía. Fui andando muy tranquila hacia la plaza que él me había dicho. Tal era mi paso que llegue a las once. Sí, una hora antes. Quería observar lo que me rodeaba. Otra vez mis recuerdos volvían a merodear por mi cabeza. Me tumbé en el banco y a soñar con un pasado en el que no debía pensar. Un pasado doloroso...
-Hola Susam.- dijo una voz.
Alcé mi mirada a sus ojos. Ya había llegado.
-Creí que no solía gustarle a seres como tú la Luna llena.-Terminó de decir.
En ese momento yo ya no sabía ni cómo me sentía. ¡Me había descubierto! ¿cómo? Estaba paralizada, más que nunca. ¿Qué hacer? ¿qué decir? Mi silencio gobernó hasta que nuevamente Harry habló:
-Te ví en la Giralda. Observando la Luna. Aunque no te oía podría jurar que le hablabas. Sé que eres un ser bondadoso. Humana, sí. Pero también algo más...¿me equivoco?-.
Aún estaba sin poder decir una palabra cuando volvió a decir algo:
-¿Me equivoco?- dijo muy seguro de sí mismo. Se acercó a mí, y se sentó a mi lado. Ninguno de los dos hablamos. Él esperaba una respuesta, y yo... yo no podía ni levantar la mirada de sus botas.
No parecía muy convencido. Estaba confuso y no sabía qué hacer ni qué decir para abandonar dicha confusión. Yo tampoco sabía muy bien qué decir...necesitaba pensar.
-Es tarde, deberíamos irnos a nuestras casas. Además estoy cansada-.
Y sin más comentarios por parte de nadie cogimos cada uno nuestro camino, y nos alejamos. Yo no me dirigía a casa, me faltaban muchas horas aún para marcharme y tumbarme en las frescas sábanas de mi cama. Caminé hasta llegar a la alta catedral de mi ciudad que estaba totalmente solitaria. Había un borracho cerca de allí, pero como no le creerían, no me importó su asistencia. Entré sigilosa en la catedral trepando por las rejas y entré por un ventanal roto. Salté y busqué la entrada al alminar, la zona más alta de toda la región. Cuando llegué a la cima de éste salí por la ventana y me subí al lugar donde no tenían acceso los visitantes. Ahí no había nada que me impidiera la hermosa vista que me permitía ver cada tejado, cada piso, cada parque...Todo estaba al alcance de mis ojos. Pero no era esto lo que me interesaba realmente, sino algo mucho más lejano. Comencé a pensar:-sospecha de mí...no debería. Es demasiado listo, no he dado pie a nada que pueda descifrar mi identidad. Pero...no sé...- miré hacia el cielo estrellado, buscando eso tan lejano que anteriormente dije que buscaba, la Luna. Estaba llena y muy brillante. Aunque no me gustaba mucho así, indiferentemente yo solía hablarle, ella sin respuesta alguna me tranquilizaba. Entonces, dije:
-¿qué debo hacer? ¿Contarle la verdad..? Muchos creen en religiones, otros no...Pero ¿en seres? ¿En mí..? Soy humana, amiga mía. Sé que lo sabes. Pero hay algo que me difer...-.
Escuché unos pasos, muy lejanos, que quería decir que allí abajo había alguien. Me asomé con cautela, y no vi a nadie.-¡Mi vista me engaña!-Me dije. Sin pensármelo dos veces, bajé con cuidado hasta llegar al suelo de la calle. Decidí correr, por mi seguridad.¡no todo el mundo se subía allí! es más, nadie. Corrí a casa, y me tumbé agotada. Cerré los ojos.
Cuando los volví a abrir ya era de día.-¡Llego tarde!- La facultad me esperaba. Cogí la bicicleta y llegué a tiempo. Al final de las clases hablé con mis amigas sobre el fin de semana:
-¡Catty! Te vi con aquel chico...¡no nos mientas!-dijo Isa
-¿Queeeeé? ¡Ni hablar!-contestó inocentemente sacando la lengua fingiendo ser una niña-
- ... -Yo callaba. Pensaba en anoche y en ese momento. Aún no había visto a Harry.
-Uhmm...Susam. Hoy no estás en ti. Te he estado observando desde hace semanas y no para de mirar a ese-Catty señaló a Harry. Mi corazón dio un vuelco. Al fin había aparecido.
-N..no...Bueno, quiero decir...Que...Que sí, pero que no por nada especial. Simplemente...No sé, jeje-Reí falsamente. Oye, que me tengo que ir, ya halamos.
Me monté en mi bici y a casa. Me eché un rato en mi cama y me quedé dormida. Soñaba que Harry moría. Después de eso desfiló toda su vida delante de mí: "Le maltrataban en casa, cuando su edad era escasa murió su madre de cáncer y su padre...Desapareció. Se marchó dejándolo sólo con 17 años. Aun siendo menor de edad, vivió sólo, y siguió estudiando. El resto de su familia habitaba en Francia. Desde entonces es un chico de pocos amigos, pero éstos le apoyan y le ayudan en sus bajadas de ánimos." Nunca me había pasado esto en un sueño. No sabía a qué obedecía. Cuando ya estaba sólo adormecida, sentí una mano en mi cintura. Me di la vuelta y era Harry.
-¿Qué haces aquí?
-¿Me puedo quedar contigo? Sólo hasta esta noche, si quieres.
-Ehm...sí, claro. ¿te ocurre algo?
-No, no te preocupes. Sólo es para conocerte. Y te seré sincero: has despertado un interés en mí como nunca antes nadie lo había hecho-.
Por las palabras "sólo es para conocerte" debía preocuparme.
Fue un día de Octubre. Decidí salir un rato y me asomé a la ventana de mi habitación. Hacia frío y llovía.- ¡Genial!-Pensé. Me puse mis vaqueros y una camiseta cualquiera, mí chaqueta y cogí mis llaves. Salí apresuradamente de mi casa, como eufórica, deseando ver las calles otoñales que se abrirían a mi paso nada más salir del portal.
Bajé las escaleras como si mi vida dependiera de ello, abrí la puerta y... ¡al fin! Llovía mucho, y el aire me inspiraba nostalgia, parecía que mis recuerdos se paseaban delante de mí. Me puse a andar...pensaba en mi vida, en lo que había sido de ella. En las novedades de ese nuevo año respecto a ella.
Iba yo por la Plaza de España, bordeándola y viendo como diferentes gatos se refugiaban bajo hojas, bancos, puentes..., cuando vi una figura conocida. Me acerqué lentamente, como desconfiada hasta que estuve segura de que era un gran amigo mío. Pero no era un amigo cualquiera, era uno con el que no había hablado nunca, sólo lo había visto en una ocasión por los jardines de mi casa. Continué aproximándome, hasta que hablé:
-Hola Harry.
-¿Te conozco...?
-Sólo de vista. Me llamo Susam y te vi hace días cerca de mi casa. ¿Paseas sólo con esta lluvia?-Sí...Me invita a pensar-Decía aún algo desconfiado-¿Y tú? No debería ir una muchachita como tú por las calles sola. Podría ser peligroso.
-Ando sola porque me gusta la lluvia y también me invita a pensar. Aunque...me gustaría hacerlo acompañada. Pero no podemos pedir todo, ¿verdad?-Me senté en un banco que estaba al lado nuestro algo mojado-.-Susam, quédate conmigo, si quieres. Sé que no nos conocemos...Pero hay algo que hace como si fueras muy cercana a mí, como si te conociera de toda la vida. Me gustaría conocerte más...-.Asentí. Yo buscaba su compañía desde el principio. Había algo en él que me impulsó a acercarme y hablarle sin conocerlo. Paseamos un tiempo, sin hablar ninguno de los dos. De vez en cuando nos mirábamos a destiempo con timidez. Llegamos al parque de Maria Luisa sin hablar. Llovía mucho, pero menos antes. Las calles estaban solitarias; la gente prefería quedarse en casa al calor de la chimenea sin tener que molestarse luego en ducharse o haber pasado algo de frío allí afuera. Pero para mí no hacia frío. Estaba más concentrada en fijarme en Harry, al que acababa de conocer, a pesar de llevar meses intentando acercarme a su persona. Meses sin éxito hasta este día. Estábamos en lo más profundo del parque cuando una voz algo ronca me habló. Era Harry:-¿Por qué te has acercado a mí?-
-Yo...-No sabía que responder .No podía decirle que llevaba meses observándolo. Sospecharía de mi procedencia. ¿Qué podía decirle?-Simplemente quería hablar con alguien, Harry. Me sentía sola por estas calles a altas horas de la noche y por estos días de Octubre.-
(Continúa)
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