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Irene en el mundo de Elena(4)

por Linact92
miércoles, 06 de febrero del 2008 a las 19:32

Hacía frío, y su vestimenta dejaba mucho que desear. Decidió refugiarse en cualquier rincón en el que estuviera recogida. Por suerte, encontró un hueco en el suelo, algo cubierto por raíces. Allí estaría a salvo para descansar. Había perdido la esperanza de encontrar a la niña, y con ello el fin de la historia.

Miró a su alrededor. Todo era de cuento de hadas; el río húmedo que se iba abriendo paso entre las rocas, los árboles altos y robustos que dejaban caer sus ramas, luciérnagas que junto con las estrellas hacían un bosque mágico...

Sus pensamientos se interrumpieron. Tenía frente a ella a la niña con la que había hablado. Misteriosa como la que más, dejó ver su rostro, en el que destacaban sus ojos verdes y parecían iluminarle la carita. Irene, atónita por su reencuentro, se levantó. Ninguna de ellas hablaba y el silencio la hacía temblar. Duda, miedo. Es lo que sentía Irene. Posteriormente, la chica se le acercó  y susurró:

-¿Por qué tener miedo a aquellos que forman parte de tus más profundos sueños?-.

La inocente e infantil chiquilla a la que había conocido en el puente ya no hablaba con las palabras y las expresiones de una niña de 7 años. Ahora, aunque manteniendo su timbre infantil, hablaba como una persona de mayor edad.

Irene la miraba fijamente a los ojos, pero estaba muda.

-No hay que tener miedo, Irene... Tus ojos negros te protegen de bestias, tu pelo largo y entre rizado te hace diferente a cualquier habitante de aquí y a la vez te hace digna de respeto.- La niña parecía confusa, pero estaba muy segura de lo que decía y hacía.-Por tu nombre sé que amas la paz y la tranquilidad, ¿no es así?-.

-S-sí. Pero... ¿cómo te llamas? Quiero... quiero saber tu nombre... quiero saber tu historia... quiero saber dónde estoy...- dijo Irene insegura. Y la chica sonrió levemente.

-¿Quieres saber quien soy antes de saber quien eres?- Dijo justificando su sonrisita.

Entonces, se quedó perpleja.- ¿que quién soy?-se decía para sí. No comprendía nada. No sabía qué decir. Sencillamente... no entendía nada.-muy bien...-Se dijo. Y seguidamente añadió en voz alta:

-¿Quién soy?- Se limitó a decir.

-Eres hija de duendes, hermana de hadas y madre de la magia pura. Tus poderes son la serenidad que regalas a nuestro bosque, junto con la capacidad de amar el más puro de los sueños.- relató. Como podía observar, Irene continuaba en el mismo estado. Así que cogió su mano y dijo:-Ven conmigo-.

Irene en el mundo de Elena(3)

por Linact92
viernes, 01 de febrero del 2008 a las 14:55

La joven de mayor edad permanecía quieta, esperaba con ansia que le contara más sobre su padre y el sueño de éste.

 - Mi papá también me dijo que antes de irse debía hacer algo que siempre había querido hacer. Aunque nunca supe qué era, sé que lo hizo porque si no, no podría irse a cumplir su sueño.- Añadió la pequeña, que miró hacia la oscuridad del bosque situado al lado contrario del que procedía. Irene la miraba soñadora y continuaba sin moverse. Entonces, la niña se giró y se fue sin más por donde había venido tarareando una canción hasta que se adentró en el bosque.

La joven dudó unos instantes. No sabía si ir tras la ella o dejar que se fuera sin más. Pero la curiosidad y sus ganas por hacer lo mismo que el hombre del que hablaba la misteriosa chiquilla eran más fuertes que su miedo al bosque e impidieron que se quedara inmóvil un segundo más. Así que se levantó y caminó con sumo cuidado unos metros hasta poder ver la silueta de la niña, que se alejaba lentamente de ella.

Se apresuró y comenzó a andar muy rápidamente, sin tener en cuenta los posibles peligros que podría tener un bosque tan oscuro, donde de noche sólo llegaba luz de la Luna a pequeñas zonas donde a las ramas de los árboles se les habían escapado algún rayo luminoso. El desánimo le invadió de repente: la niña, su silueta, la dulce melodía que cantaba... todo parecía haberse desvanecido. Ya no la podía ver, ni oír. Miraba a todos lados, ¡a todos! Pero ni rastro de ella.

Poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad, y distinguía cada piedra que encontraba en su camino. El reloj que siempre llevaba debía haberlo perdido y la noche parecía no acabar nunca.

De nuevo miró hacia un lado y a otro, sin respuesta alguna a sus dudas; ¿Dónde está?, ¿Dónde estoy exactamente?, ¿Qué hora es?, ¿Qué pasara ahora?, ¿Qué debo hacer...?

Sólo escuchaba ruidos del bosque, ninguno menos raro que el siguiente y que lograban que Irene se estremeciese. Se sentía observada por mil ojos inexistentes, o al menos eso creía:

En este bosque habitaban numerosas criaturas de las que se ignoraba por completo su existencia. Ella conocía leyendas especialmente místicas y la mayoría sobre oscuros bosques de cuento, y como toda persona, los creía ficticios. Pero para su suerte o no, dichas leyendas las conocía muy bien, y el bosque en que se encontraba le recordaba especialmente a una leyenda que su hermana le contaba en su niñez:

"Cuenta la leyenda que en las noches en las que la Luna desea estar nueva, muchos seres reinan el oscuro bosque de Vowort, donde  todos callan y sólo valientes entran en él para después ser invadidos por puro misterio del que no quieren volver..."-.

Una lágrima recorrió su cara hasta que finalmente cayó al suelo, y a Irene le sirvió para volver a la realidad y dejar de recordar a su familia, de la que no sabía nada desde corta edad.

Irene en el mundo de Elena(2)

por Linact92
domingo, 27 de enero del 2008 a las 14:45

La joven de mayor edad permanecía quieta, esperaba con ansia que le contara más sobre su padre y el sueño de éste.

 - Mi papá también me dijo que antes de irse debía hacer algo que siempre había querido hacer. Aunque nunca supe qué era, sé que lo hizo porque si no, no podría irse a cumplir su sueño.- Añadió la pequeña, que miró hacia la oscuridad del bosque situado al lado contrario del que procedía. Irene la miraba soñadora y continuaba sin moverse. Entonces, la niña se giró y se fue sin más por donde había venido tarareando una canción hasta que se adentró en el bosque.

La joven dudó unos instantes. No sabía si ir tras la ella o dejar que se fuera sin más. Pero la curiosidad y sus ganas por hacer lo mismo que el hombre del que hablaba la misteriosa chiquilla eran más fuertes que su miedo al bosque e impidieron que se quedara inmóvil un segundo más. Así que se levantó y caminó con sumo cuidado unos metros hasta poder ver la silueta de la niña, que se alejaba lentamente de ella.

Se apresuró y comenzó a andar muy rápidamente, sin tener en cuenta los posibles peligros que podría tener un bosque tan oscuro, donde de noche sólo llegaba luz de la Luna a pequeñas zonas donde a las ramas de los árboles se les habían escapado algún rayo luminoso. El desánimo le invadió de repente: la niña, su silueta, la dulce melodía que cantaba... todo parecía haberse desvanecido. Ya no la podía ver, ni oír. Miraba a todos lados, ¡a todos! Pero ni rastro de ella.

Poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad, y distinguía cada piedra que encontraba en su camino. El reloj que siempre llevaba debía haberlo perdido y la noche parecía no acabar nunca.

De nuevo miró hacia un lado y a otro, sin respuesta alguna a sus dudas; ¿Dónde está?, ¿Dónde estoy exactamente?, ¿Qué hora es?, ¿Qué pasara ahora?, ¿Qué debo hacer...?

Sólo escuchaba ruidos del bosque, ninguno menos raro que el siguiente y que lograban que Irene se estremeciese. Se sentía observada por mil ojos inexistentes, o al menos eso creía:

En este bosque habitaban numerosas criaturas de las que se ignoraba por completo su existencia. Ella conocía leyendas especialmente místicas y la mayoría sobre oscuros bosques de cuento, y como toda persona, los creía ficticios. Pero para su suerte o no, dichas leyendas las conocía muy bien, y el bosque en que se encontraba le recordaba especialmente a una leyenda que su hermana le contaba en su niñez:

"Cuenta la leyenda que en las noches en las que la Luna desea estar nueva, muchos seres reinan el oscuro bosque de Vowort, donde  todos callan y sólo valientes entran en él para después ser invadidos por puro misterio del que no quieren volver..."-.

Una lágrima recorrió su cara hasta que finalmente cayó al suelo, y a Irene le sirvió para volver a la realidad y dejar de recordar a su familia, de la que no sabía nada desde corta edad.

Irene en el mundo de Elena(1)

por Linact92
sábado, 26 de enero del 2008 a las 18:28

Caen...-Decía Irene-Caen...-Dijo de nuevo mientras paseaba su dedo índice por el pasamano del puente mirando una hoja que caía hasta llegar al agua del río. Alzó su mirada, viendo así un cielo azul estrellado con una luna que no estaba nueva. Aún le faltaba un poco para estarlo. Se saltó la valla del viejo puente y se sentó en el suelo de éste, donde sus pies podían tocar las aguas tranquilas de por allí. De vez en cuando salía un pájaro de su escondite y volaba libre, muy alto, llegando hasta donde se le antojara.

-Yo también quiero volar como tú... -Dijo entre suspiros a un pajarillo que volaba en la oscuridad.
La noche estaba muy avanzada cuando pudo escuchar unos pasos procedentes del espeso bosque al otro lado del puente. Al principio no se sobresaltó, pero conforme se daba cuenta de que los pasos estaban cada vez más cercanos a ella se encontraba más inquieta. Cuando se pudo dar cuenta, el sonido que producían los sospechosos pasos había cesado, y ella volvía a disfrutar de su soledad.

Cuando ya estaba lo suficientemente confiada y segura de que ya no había por qué preocuparse ocurrió algo inesperado.

- ¿Qué te inquieta?-Dijo una niña de unos 7 u 8 años de edad que llevaba un vestido algo rasgado de seda blanco. Su pelo era rubio y muy liso y su piel era inapreciablemente pálida ya era difícil percatarse de ello: Estaba muy sucia...parecía llena de tierra.

-¿Te gusta mi puente?- dijo sonriente- Lo construyó mi papá.- Anunció con orgullo.

-S-sí. Vengo aquí muy a menudo. ¿Cómo te llamas pequeña?- dijo la joven de pelo ondulado con mucho interés.

-Jijiji-Rió inocentemente- ¡Aquí los nombres no importan!

Sorprendida por la respuesta de aquella chiquilla, formuló una nueva pregunta:

-¿Qué fue de tu papá?  

- Mi papi cumplió lo que me contó. ¡Cumplió su promesa!-Le respondió alegremente.

-¿Qué promesa? Cuéntame pequeñina...-Insistió Irene, que se levantó del suelo del puente y de nuevo se salto el barandal para estar más cerca de la misteriosa chica. Luego se agachó y se miraron a los ojos.

- Mi papá me prometió-comenzó a contar la niña- que conseguiría tocar la Luna.

- ¿Que...?- Dejó escapar de su boca. Aunque pensaba que podrían ser cosas de niños, esa chica despertaba mucho misterio. Era demasiado extraña la situación, la niña...

Ésta continuó:

-Verás...: Él la miraba noche tras noche diciendo que algún día conseguiría llegar allí. Era su mayor sueño; me contaba que cuando llegabas a ella caías en un profundo sueño del que no volvías a despertar, donde te sitúas en tu sitio preferido del cielo, donde podías ser libre sin ataduras...- relató la chica de corta edad a la vez que miraba y señalaba con la mano una estrella más brillante que ninguna- Allí está mi papá, en aquella estrella-.

Y ahora...qué?

por Linact92
miércoles, 23 de enero del 2008 a las 19:46
guardado en

Bueno, ahora... despues de terminar este último relato, os comento:

Iré poniendo parte por parte otro relato, con el que he quedado finalista de un concurso de relato corto. :D
Espero que disfruten leyendolo! dejen comentarios!

Octubre(Final)

por Linact92
domingo, 20 de enero del 2008 a las 20:42
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-Hermana...

De repente sentí una gota de agua en mi nariz. Pronto otra, y otra. Empezó a llover y empezó a mojarse el papel escrito. Corriendo lo guarde en el sobre, me puse en cuclillas y lo guarde entre mis piernas. Comencé a pensar en la carta. ¿Ya había terminado todo? Quedarme aquí...volver... ¿Qué hacer? Harry... ¿Cómo olvidarlo?

Decidí volver, con un paso rápido. Aún era de noche, pero no faltaba mucho para el amanecer. Al fin, llegué a la casa de Harry, y entré por donde había salido: la ventana. Entonces, desperté a Harry.

-Harry... despierta...

Él hacía ruidos de dormido y se daba la vuelta.

-Harry... Tengo que hablar contigo...

Seguía sin moverse. Sólo dijo "uhm...déjame en paz...quiero dormir..." y nada más.

-Harry...

Lo ayudé y obligué a incorporarse

-Que me voy...

-¿Como?- Habló al fin y puso cara de asombro.

-Necesito confiar en ti...

-Claro, lo que tu quieras, está en buenas manos Susam.

Le miré a los ojos, me levanté de la cama y me senté en la mesa.

-Veras -bajé la cabeza- Me voy. Me voy a mi mundo.

La cara de Harry trazó una leve sonrisa. Se acercó a mí, me acarició la cara y dijo:

-Al fin eres libre, ¿verdad? Cada noche... Te veía en la ventana, dando vueltas por la habitación...

-Tenía miedo a ser descubierta. Pero... Hoy he querido admitirlo.-dije con un pellizco en el estómago

-Te dije que en mí podías confiar. No te preocupes.

Entró el primer rayo de luz por la ventana. Estaba amaneciendo.

-Adiós Harry, te echaré de menos.

Él, sin decir nada más, se acercó y me besó. Y yo, poco a poco me fui desvaneciendo.

Sin que él lo supiera, yo ya había tomado una decisión. El día de cada mes que fuera luna en cuarto creciente, yo volvería a su casa a verlo. Y mientras... Mientras le observaría desde la Luna.

Fin

Octubre(Parte 8)

por Linact92
martes, 15 de enero del 2008 a las 17:40
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  Sonreí con desánimo y bajé la mirada.
-No quiero mentiras, Eric. Parece mentira que sepas quien soy... Es más, parece mentira que me conozcas.- Entonces me acerqué a él. Muy cerca. Alcé la mirada y mi cara, y continué.
-¿A qué as venido?
-Astuta- Sonrío- Está bien, sin rodeos. ¿Quieres eso, verdad?
Se le notaba irritado. ¿Por qué? No lo sé.
Eso me entristecía. No podía soportar que se molestaran sin razón. Sólo fui directa, y por eso empezó un duelo entre nosotros. Nos mirábamos desafiantes y yo no terminaba de entender por qué. Estaba algo confundida, y aún lo estuve más cuando me cogió la mano y me dijo:
-No quiero más problemas con nadie. No sirve de nada que estemos desafiantes todo el tiempo. Así que...- Se echó hacia atrás su pelo semilargo y negro como el carbón - He venido por una razón. ¿Recuerdas tu sueño?
-No.-Mentí. Sabía a que sueño se refería exactamente pero yo quería que hablara él. Sólo él.
Él hizo como si se creyera que yo no sabía a qué sueño se refería.
-Sígueme.- Me dijo.
Nos dirigíamos al río. Al poco rato se sentó en un banco.
-El sueño al que me refiero -comenzó- lo tuviste hace un par de años, justo después de ver por primera vez a Harry. En ese sueño viste lo que pasaría si no interferías en él. ¿Recuerdas ya?
-Sí.
-¿Recuerdas lo que pasaría si no interfieres en su vida?
-Sí... -De repente me invadió el desánimo, la tristeza- Se mataría.
-Exacto. Pues bien... Ya he dicho todo lo que tenía que decir.
Le miré confusa. ¿Nada más? Me decía a mí misma. Y entonces obtuve respuesta:
-Una cosa más...Toma.
Me dio un sobre un tanto arrugado, sin abrir. Él se fue si decir nada más. Sus pasos sonaban por las calles y lo podía ver reflejado en el agua del río mientras se alejaba. Yo miraba el sobre con misterio. Le daba vueltas en mis manos. Finalmente, decidí abrirlo en la Giralda. Ya hacía mucho que no iba allí y me apetecía volver a pasarme por ese alminar que me permitía divisar toda mi ciudad. Yo iba a paso muy tranquilo, mirando al suelo y al sobre. Mis pies se pararon frente a la catedral, la rodeé y llegué a mi objetivo. Escalé y llegué arriba del todo, alumbrada únicamente por las estrellas: Había Luna nueva.
Comencé a abrir el sobre. En él había una carta escrita a mano, con letra especial y, aunque no la había visto nunca, me era conocida. Entonces, leí:

Querido Eric:

Esta es la última vez que sabrás de mí, así que empezaré por el principio:

Susam pequeña y fuerte, y aún no sabe demasiadas cosas. Es el momento de que las sepa, y empezará por Harry. Él ha pasado una vida difícil, por eso es muy importante que Susam entre en ella para que a su vez,  vaya aprendiendo la importancia del vivir y pueda irse del mundo, liberarse.

Los seres como ella o yo estamos destinados a observar a alguien para ayudarla en secreto y aprender de ella, además de adquirir unas facultades que se desarrollarán más tarde. Como ella estará sola, no recibirá ayuda de ningún modo y únicamente se guiará por sus instintos, teniendo que ocultarse, esconderse y mentir, incluso esconder sus propios sentimientos a la gente especial para ella por su seguridad. No puede fiarse de esta sociedad xenófoba que nos rodea.

 Sin embargo, yo, que quién me correspondía eras tú, lo tuve más fácil, ya que tu estabas enterado de esas "facultades" que yo poseo, por tu madre.

Sin más reparo, te pido que cuando le entregues esta carta, quiera decir que su papel ha terminado, y que podrá elegir entre quedarse o desaparecer.

Atentamente:

 Marea.

Octubre (Parte 7)

por Linact92
domingo, 13 de enero del 2008 a las 22:54
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Veras Harry...-Dije- No lo sé.
-No me digas no lo sé. ¿Dónde esta la Susam que siempre sabe qué hacer?
Le miré desafiante.
-  De acuerdo, me quedaré un tiempo.
No sé por qué respondí que sí. Y tarde o temprano me terminaría arrepintiendo.
Los días transcurrieron divertidos. Yo, todas las mañanas salía a dar una vuelta y Harry de vez en cuando me acompañaba contándome chistes y haciendo de las suyas para sorprender. He de reconocer que me resultaba muy divertido estar con él, y las horas pasaban mucho más rápido de lo normal. Pero con los días llegaban las noches. Noches de dudas, de terror a ser descubierta. De ganas de volar libre y de miedo a que Harry volviera a formular preguntas sobre mí. Las pasaba despierta, sentada en el alféizar de la ventana de la acogedora habitación, mirando a al cielo poco despejado por las fechas de frío y nubes que me acompañaba a diario..
Llegó de nuevo una noche, ésta vez del 6 de Enero. Me senté como anteriores veces en el alféizar de la ventana. Harry ya dormía. Yo llevaba un vestido negro, por las rodillas. Abrí la ventana, y pude notar como Harry se acurrucaba más entre las gruesas mantas. Este frío era poco habitual y encantador, mágico. Un golpe de viento me impulsó a salir por la ventana.

-Silencio-

Me dije.

Descalza bajé cuidadosamente y caminé por las calles de suelos fríos con escarcha. Yo no notaba frío. Solamente podía seguir los impulsos de aire. Era como si me empujaran o me llevaran de la mano.

De repente, el aire cesó. Estaba en una callejuela, que dirigía a una gran avenida. Se podía ver el vapor que salía de mí por la respiración. Todo estaba oscuro, con alguna que otra farola encendida con luz tenue. Miré a mi alrededor una vez más. Seguí por la gran avenida y entonces comprendí por qué estaba allí. Ese aire que me empujaba no era más que intuición, sí. Pero frente a mí tenía a alguien conocido. Hacía años que no lo veía, hacía años que estaba sola en un mundo gris, hacía años que estaba ocultándome sin poder hablar con alguien parecido a mí.

Le miré fijamente a los ojos y me mantuve intencionadamente callada. El tiempo pasaba lentamente y no movíamos los labios. Con mirarnos nos bastaba, de momento.

Comencé a pensar en lo sola que me había sentido estos últimos años, y fue entonces cuando bajé la mirada. Entonces Eric se acercó y con su mano me levantó ligeramente la cara.

-Lo siento- Dijo, y me dio el abrazo más caluroso que había recibido nunca.

Yo solo encogí mis brazos para estar más recogida.

- Siento haberte dejado sola tanto tiempo y sin noticias. Sé que te dije que volvería pronto, pero no...-

Yo sabía que no tenía excusa con la cual excusarse.

-Te mande una carta...

-Mentira- Me limité a decir

Él me miró asombrado por mi respuesta, e hizo como si no hubiera dicho yo nada.

Sobre el blog

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Os invito a leer este blog, donde plasmo ideas, historias, realidades.... 

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Barreras (Brooke)
...(06 nov)
Barreras (Brooke)
...(31 oct)
Irene en el mundo de Elena(4) (luciaubeda)
sea novela relatada como propia como no la he leido es una manera de acercar  ese mundo a mas ......(18 oct)
Barreras (luciaubeda)
una hermosa reflexion con realidad  esta entre narrativa y prosa  y si debemos seguir dando sueños ......(18 oct)
Festival de la tierra (zalitho)
falicidades pronto sera tu cumpleaños igual que el mio nomas que el mio hasta el 20...(09 oct)

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