Octubre(Parte 5)
viernes, 07 de septiembre del 2007 a las 16:09
Me vendó los ojos con un pañuelo de seda negro, precioso y con un tacto que, a mí, me recordaba a unos dulces que me daba mi abuela sabor a limón cuando yo era muy niña.
-No te preocupes, puedes confiar en mí…-Aclaró con voz algo ausente que inspiraba confianza y tranquilidad.
Después de éstas palabras me cogió la mano y tiró de ella para hacerme andar. Me llevó con sumo cuidado por las calles explicándome que sus amigos sólo se habían hecho una apuesta para ver quién me caía mejor para después tener una cita conmigo. Yo me sentía alagada, pero en fin, no le di mucha importancia. Nos echamos unas risas y pasamos un rato muy agradable. ¡Pero aún no me había quitado la venda!
-Anda, quítame la venda, Harry. Me gusta observar las calles por las que camino-Le dije con cariño.
-Aún no hemos llegado. Ya verás cómo te gusta-dijo animado
Continuamos andando un buen rato; subimos cuestas, escalones, ¡incluso pierdas! Ya estaba algo cansada cuando dijo:
-¡Ya esta! Para la información la señorita, son las 11.30 de la noche, estamos a elevada altura y…-Me destapó los ojos-La luna está en cuarto creciente.-.
¡No me lo esperaba! La verdad es que me quedé quieta antes esa Luna que sólo mostraba una parte de su silueta. Estaba preciosa, iluminaba incluso más que una Luna llena y su color era blanco. Además de la Luna, se podía apreciar un cielo azul muy oscuro con miles de estrellas que la acompañaban. Estuve hasta el amanecer mirando ese cielo que sólo en sueños había visto y que en muchos de mis dibujos aparecía. Sin darme cuenta no me fijé en que Harry ya se había ido. Di vueltas para encontrarlo pero nada. Además yo estaba ya muy cansada y deseaba coger la cama cuanto antes.
Cuando llegué me puse mi pijama y sin cenar, me acosté. Caí en un profundo sueño donde lo único que soñaba era que me veía dormida.
Al despertarme al día siguiente, me pasó lo que muchos días:
-¡Llego tarde!-Dije bien alto-¡¡¡¡llego tarde llego tarde llego tarde!!!!-dije repetidas veces en voz alta.-¡Ahhhhh!!!¡En 5 minutos tengo clase!
Me vestí a una velocidad increíble, y corriendo me fui a clase. Claro que, estaba tan cansada que no me di cuenta… no me di cuenta hasta que vi el cartel en la entrada al edificio de Bellas Artes:
<CERRADO, PRÓXIMA APERTURA: 7 DE ENERO>
No hice nada. Ni grité, ni dije habladurías, ni me enfadé conmigo misma… Nada. Simplemente me dirigía a mi casa completamente dormida. Pero, a medio camino, cuando ya estaba al fin algo más despierta cambié de idea. Ir a casa de Harry. Seguí por las calles que dirigían a su casa, crucé el río por el puente de mayor tamaño, que era el que estaba más cercano a su hogar. Pasé por una pastelería recién abierta y, ¿Por qué no?, me compré un pastelito de merengue que tanto me gustaban. ¡Así me quitaba esa hambre que torturaba mi estómago! Al poco rato llegué a su casa, y como era normal estaba cerrada mientras él dormía en su habitación. Entré en su pequeño jardincito para que al subirme en el tejado, los vecinos me vieran lo menos posible. Así llegué a su ventana, y con ello, a su habitación. Como estaba cansada después de haberme levantado 4 horas antes de lo que me hubiera gustado, me tumbé en su cama al lado de él y me tapé para quitarme el frío. -¡Esto va de casa en casa!- pensé al recordar la última vez que Harry entró en mi casa. Dejé salir de mi boca unas risitas tontas y luego, me dormí sabiendo que estaría bien en aquella casa.

