Irene en el mundo de Elena(7)
-¿Recuerdas la leyenda que te contaba tu hermana cuando erais niñas?
-Sí. ¿Pero eso que tiene que ver?- dijo extrañada.
-Jajaja- Rió el anciano, que luego levantó un poco sus grandes y pobladas cejas- Mucho Irene.-Dijo más tranquilo.- A ver... ¿como empezaba? Ah, sí..."Cuenta la leyenda que en las noches en las que la Luna desea estar nueva muchos seres reinan el oscuro bosque de Vowort, donde todos callan y sólo valientes entran en él para después ser invadidos por puro misterio del que no quieren volver..." ¿Recuerdas como terminaba?-
-Claro- Irene estaba asombrada. No esperaba que Arón supiera esa leyenda. Entonces, continuó: -"Todos observan su alrededor y miran el mayor lucero del cielo rodeado de estrellas esperando respuestas que no existen. Dicen que el bosque busca a una criatura que se encuentra fuera de él, que cuando la encuentre las dudas se desvanecerán y será como si el mal mundo que le rodea no hubiera existido. En la parte más oscura, en el corazón del bosque, hay un anciano ser, el más viejo de todos, que hablará con la criatura ya encontrada por la silueta perteneciente al alma más importante de este lugar, representada en una niña pequeña. Entonces, sólo entonces, el miedo que acecha desaparecerá y todos caerán en un profundo sueño del que no querrán volver."
-Bien, bien- Arón reía contento- Veo que la recuerdas muy bien-Terminó de decir satisfecho.
-¿Bien qué?- Irene seguía sin comprender.
-Que me alegra que la recuerdes. Verás... La historia que empezó a contarte mi hija, va relacionada con la leyenda. Cuando te dijo que yo estaba en esa estrella, significaba que estoy en otro lugar, en el lugar de mis sueños. En la leyenda apareces tú, que eres la criatura a la que busco, ya que este mundo lo creamos entre tú y yo mientras mirábamos la luna en aquel puente. Y aparece mi hija como lo más importante y puro, que representa el misticismo de lo soñador y que hace que hace posible nuestro encuentro.-
Irene estaba quieta, de pie, mirando hacia la rama en la que se encontraban el anciano y la niña. Bajó su mirada unos instantes, mirando el húmedo suelo. No podía creer nada de lo que estaba sucediendo. Y empezó a comprender...
-Eso significa... ¿que he llegado a la Luna...?
-Significa pues, que has cumplido el sueño de vivir en el mundo que creabas mientras mirabas la luna. ¿No querrás dejar de verla, verdad?- Dijo risueño Arón, que estaba en una roca frente a Irene.
-¿Otra vez en tu mundo Elena?- Dijo la profesora, dando unos golpecitos en la mesa de la alumna.
-¿Ehn...?- Dijo aún sin reaccionar. Entonces vio al resto de su clase, unos distraídos mirando al cuaderno, otras con su vista fijada en la profesora de lengua y atentos a lo que estaba explicando, y otros se limitaban a observar a Elena.
-Es la última vez que te llamo la atención- Anunció Carmen, sin alterarse lo más mínimo.- A ver Elena, ¿qué es lo último que me oíste decir?
-Que había un concurso de escritura, profesora.-Contestó ya en el mundo real
-¿Nada más? A ver... Está bien, lo voy a repetir. Pero ya que has estado un buen rato Dios sabe donde, esta vez sólo lo resumiré ¿vale? Espero que esta vez estés atenta.- La profesora de lengua empezó a contar el resumen de la hoja que había leído mientras Elena había estado en un mundo paralelo:
-Como he leído anteriormente, La Fundación de Cultura Andaluza ha organizado para alumnos de 4º de Eso y 1º y 2º de Bachillerato un concurso de relato corto, en el que se presentarán historias inéditas. La extensión del relato será de entre 5 y 10 folios por una sola cara...-
Suena la campana del instituto y os alumnos salen de las clases para irse a casa. Elena, inquieta, no se quita de la cabeza el concurso y cuando llega a casa, empieza a escribir:
"Caen...-Decía Irene-Caen..."

